Para los niños la hora del almuerzo escolar puede ser la hora más esperada u odiada del día. Estas variaciones en el ánimo de los niños se debe a dos simples razones comunes: me gusta o no me gusta el almuerzo.
Esta decisión es tomada basándose en los elementos que conforman el platillo: si contiene vegetales o alguna proteína poco agradable para ellos. También existe la posibilidad de que los padres desconozcan el rechazo de sus hijos hacia el almuerzo y el hecho de que estos pueden regalarlo o intercambiar algunos elmentos con otros compañeros del colegio.
Para evitar que esto ocurra y asegurarnos de que nuestros hijos coman bien, debemos realizar acciones que impidan esta reacción de disgusto ante la comida preparada.
La pregunta que se harán algunos padres es: ¿qué hacer? La respuesta de muestra en un estudio reciente, en el que se estima lo siguiente: si los niños ayudan a planificar y preparar su almuerzo escolar, es más probable que se lo coman.
Según la Dra. Kara Shifler, Dietista De la Universidad Estatal de Pensilvania:
Sin duda tarda tiempo, pero cuando están en tercero o cuarto deben tomar ellos mismos parte de la responsabilidad. Esto les ayudará a tener más control sobre lo que coman y a ser más experimentales en la cocina.
Los consejos de la Dra Shifler son los siguientes:
- Dé a los niños una lista de las opciones en cada uno de los principales grupos alimenticios (frutas, verduras, granos integrales, proteína magra y lácteos bajos en grasa) y deje que elijan sus favoritos en cada categoría.
- Planificar y comprar el menú para toda la semana con antelación reducirá el tiempo que los padres deben pasar empacando un almuerzo saludable en las ajetreadas mañanas de la semana.
Con esto en cuenta, su hijo comerá todo su almuerzo en la escuela.

