Según contó, cerca de 40 años después de los hechos, acudió a la oficina de un “prominente empresario musical” (no identificado en el texto) que fue programada “sospechosamente tarde”. Explicó que buscaba comenzar una carrera musical como escritora y llevó un cassette con muestras de sus trabajos.
La situación, recordó, la puso incómoda cuando el sujeto le ofreció cocaína. Según
comentó, está “90% segura” de haber rechazado la propuesta, y aclaró que, aunque en esa época sí consumía sustancias, el entorno le parecía inadecuado y no confiaba en la persona.
“Lo que pasó después, sin embargo, es imborrable. Cruzó la habitación. Había una alfombra verde oscura, pero sus pasos sonaban fuertes, pesados. Estaba contra mí, encima, tan rápidamente, con sus manos bajo mi falda y su boca sobre la mía, que me congelé. Estuve acostada mientras se forzó hacia adentro”, escribió.
La ex residente de la Casa Blanca (su padre fue mandatario entre 1981 y 1989) describió sensaciones del momento, como el cuero sobre su piel y el desagradable aliento del violador, “a café y pan viejo”. Además, aseguró que el empresario no usó un preservativo.
Davis aseguró que nunca habló de este episodio: “Ni con amigos, ni con un terapeuta, ni con mi esposo”.
La autora también respaldó a Christine Blasey Ford, la mujer que acusa a Brett Kavanaugh (nominado por Donald Trump para la Corte Suprema) de haber abusado de ella, y cuyo testimonio ha sido puesto en duda por miembros del Partido Republicano.