María Eugenia Baptista Zacarías: No sufrió un infarto. Dicen inventó su mal para tener un buen pretexto y no asistir a la boda real.

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El 14 de mayo, cinco días antes de la boda entre Meghan Markle y Harry, se publicaron fotos del padre de ella, Thomas, probándose ropa en un local de Baja California para asistir al evento. Casi al mismo tiempo se supo que él mismo había pactado esas imágenes con un paparazzi que le pagó 135 mil dólares, reportó Daily Mail.

Y luego vino el escándalo y la cancelación de su asistencia a la boda de su hija alegando un infarto y una operación del corazón.

Sin embargo, hoy un “amigo cercano” a Meghan desmiente a Thomas bajo el argumento de que todo fue una farsa y un pretexto para tratar de remediar la vergüenza que hizo pasar a su hija y a la familia real británica por las fotos del paparazzi y, ¿por qué no?, ganarse así la simpatía y la compasión de la gente, “limpiar” su imagen, pues.

“Si estuviera realmente enfermo, Meghan habría hecho un esfuerzo para visitarlo… Por supuesto, ella está molesta con él, su padre se perdió su boda… Thomas tuvo tan poco juicio. Ahora todos sienten lástima por él. No deberían. En todo caso hay que sentir pena por Meghan”, fueron algunas frases que el amigo cercano dijo al diario británico.

Hay más: Daily Mail llamó al hospital en el que Thomas dijo que estuvo internado y respondieron que no tienen registrado a nadie con ese nombre los días que, se dijo, estuvo hospitalizado (16 y 17 de mayo). Y peor, el diario volvió a publicar fotos de Thomas -tomadas sólo dos días después de la supuesta operación- en las que lleva una bolsa con pollo frito y aparece comprando golosinas y alimentos “chatarra” (no hay que ser médico para saber que ese tipo de comida está prohibida para alguien recién operado y más si se trata de una cirugía al corazón).

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