El pasado octubre Gomez sufrió una crisis mientras estaba en su casa, en California. De acuerdo con el portal estadounidense TMZ, la también actriz se encontraba abatida emocionalmente tras unos análisis que mostraban un nivel alarmantemente bajo de glóbulos blancos, lo que despertó cierto temor en la actriz por su estado de salud, pues está diagnosticada con la enfermedad autoinmune lupus y, además, el pasado año tuvo que recibir un trasplante de riñón.
Inmediatamente sus familiares la llevaron al hospital, donde le dieron el alta días después. Sin embargo, la cantante tuvo que ser readmitida poco tiempo después porque sus defensas seguían bajas, lo que llevó a la exniña Disney a un total derrumbe emocional. “Ella tuvo unas semanas muy difíciles y el ataque de pánico en el hospital fue la gota que derramó el vaso”, aseguró entonces una fuente cercana a la artista, a People.
Desde octubre hasta ahora, la artista se encontraba en un centro psiquiátrico en la Costa Este de Estados Unidos, recibiendo un tratamiento llamado terapia dialéctica conductual (DBT por sus siglas en inglés), que se concentra en terapias individuales y grupales que buscan trabajar la aceptación de uno mismo.
La intérprete de Bad Liar siempre ha hablado abiertamente de su lucha contra la depresión y la ansiedad. De hecho, en febrero de este año Gomez decidió seguir un programa de dos semanas para tratar ambos problemas. “He tenido muchos problemas con la depresión y la ansiedad, y siempre he sido muy vocal al respecto, pero no creo que sea algo que pueda superar”, admitió la cantante el pasado marzo, en la revista Harper´s Bazaar. “Creo que es una batalla a la que me voy a tener que enfrentar toda mi vida, pero eso está bien”.